Menta: para qué sirve, cómo prepararla y usos que no conocías

La menta va mucho más allá de la digestión. Conocé sus propiedades reales, cómo prepararla en infusión o compresas y cuándo es mejor evitarla.

PLANTA MEDICINALES

10/2/20264 min read

Menta: para qué sirve, cómo prepararla y usos que no conocías

La menta es una de las plantas más populares del mundo, pero la mayoría de las personas la conoce solo como saborizante de chicles o té de digestión. Lo que pocos saben es que tiene propiedades documentadas sobre la vesícula, las migrañas, el sistema nervioso y hasta uso externo para articulaciones y piel. En este artículo vas a encontrar todo lo que necesitás saber sobre la menta medicinal: cómo usarla bien, en qué dosis y cuándo conviene evitarla.

¿Qué es la menta medicinal?

La menta medicinal (Mentha Piperita L.) pertenece a la familia de las Labiadas. No es una planta que existe en la naturaleza de forma espontánea sino que surgió de la mezcla de dos especies de mentas: la Mentha Aquática y la Mentha Viridis. Es de color verde intenso, sin vellosidad, con hojas ovaladas de borde dentado y un perfume muy intenso que la hace inconfundible.

En distintas regiones se la conoce con otros nombres: Hierbabuena, Menta Verde, Romana o Hierba Santa. Todos refieren a la misma planta con propiedades bien documentadas.

La parte que se usa con fines medicinales son las hojas y las flores.

Qué tiene la menta que la hace medicinal

El componente principal de la menta es su esencia, y dentro de ella el protagonista es el mentol, que es el principio activo más importante y el responsable de la mayoría de sus efectos terapéuticos.

Además del mentol, la menta contiene mentona, mentenos, piperitona, cineol, taninos, flavonoides, colina y tocoferoles. Las hojas frescas contienen aproximadamente un 0,25% de esencia, mientras que las hojas secas pueden llegar hasta el 1%.

En términos simples: cuanto más seca está la hoja, más concentrada está su esencia activa.

Para qué sirve la menta: usos medicinales concretos

La menta tiene más usos medicinales de los que la mayoría imagina. Sus propiedades terapéuticas son:

Digestiva y antiespasmódica: relaja la musculatura del aparato digestivo y alivia dolores espasmódicos, estómago pesado y retortijones. Otra planta con propiedades digestivas y antiinflamatorias muy valoradas es la manzanilla: Manzanilla: el secreto natural que cuida tu salud cada día. Cuando hay atonía digestiva (el aparato digestivo trabaja lento) facilita y activa la digestión.

Colerética y colecinética: activa la producción y secreción de bilis y moviliza la secreción biliar. Esto significa que tiene una acción importante y directa sobre la vesícula biliar, dato que muy pocos blogs mencionan.

Carminativa: elimina los gases acumulados en el aparato digestivo. Si además de los gases sufrís acidez o malestar estomacal, conocé los remedios naturales más efectivos: Gastritis y úlcera: lo que nadie te dice sobre los remedios naturales

Antihalitósica: combate el mal aliento (halitosis) desde adentro, no solo de forma superficial como los enjuagues bucales.

Sedante y tónica: ayuda en estados de insomnio y calambres, y al mismo tiempo tiene un efecto estimulante sobre el organismo.

Para el insomnio de origen nervioso, la valeriana es otra planta con propiedades sedantes muy documentadas: Valeriana: qué le pasa a tu cuerpo cuando la tomás cada noche

Para migrañas y estados febriles: la infusión de menta actúa contra las migrañas y ayuda a bajar la fiebre de forma natural.

Para la tos y dolores de origen nervioso: es uno de sus usos más tradicionales y documentados.

Cómo preparar la menta: dosis exactas según el uso

Uso interno

Infusión — la preparación más completa
Colocá 5 a 6 gramos de hojas por taza de agua hirviendo. Tapá y dejá enfriar. Tomála sola o endulzada con miel.

Esta infusión es sedante, digestiva, antiemética (evita las náuseas y vómitos), elimina flatulencias, actúa contra las migrañas y los estados febriles. Es la preparación más recomendable para uso general.

Tintura
Se colocan de 4 a 10 gotas en un poco de agua tibia o caliente. Se toma una vez por día como sedante y para estados febriles.

Uso externo — el gran diferenciador de la menta

Acá está la información que casi ningún artículo de menta incluye y que le da un valor real a este contenido.

Compresas
Mojá un paño en la infusión de menta o en agua tibia con una cucharada de esencia de menta. Aplicalo sobre la zona afectada.

Se usa para articulaciones inflamadas, neuralgias y problemas de reumatismo. El mentol tiene un efecto analgésico y antiinflamatorio local muy efectivo.

Vahos — para congestión nasal
Colocá 2 a 4 gotas de aceite esencial de menta en un recipiente con agua en estado de ebullición y tapado. Luego destapalo de a poco e inhalá el vapor.

Reduce la congestión nasal de forma rápida y es especialmente útil en resfríos y cuadros respiratorios.

Baño de inmersión
Agregá una cucharadita de esencia de menta en toda el agua de la bañera.

Se aplica para picazones, inflamaciones, tiña y también se usa para bañar a personas con varicela, ya que el mentol alivia el picor intenso característico de esa enfermedad.

Contraindicaciones: cuándo no usar menta

A pesar de su perfil accesible y natural, la menta tiene contraindicaciones importantes que hay que conocer:

Lactancia: puede reducir la cantidad de leche durante la lactancia. Si estás amamantando, tomala con mucha precaución o evitala directamente.

Bebés: no debe administrarse a bebés en ninguna de sus formas, ni infusión, ni vahos, ni uso externo con esencia. El mentol puede provocar espasmo laríngeo en bebés y es peligroso.

Niños pequeños: no debe administrarse de forma ininterrumpida por más de una semana.

Inhalaciones prolongadas: no se recomienda el uso prolongado de inhalaciones con aceite esencial o mentol puro, porque puede irritar las mucosas.

¿Cuándo consultar a un médico?

La menta es segura en las dosis recomendadas, pero hay situaciones donde el problema necesita atención profesional. Consultá si:

  • Los dolores digestivos son frecuentes, intensos o no mejoran con el uso de la menta.

  • Las migrañas son recurrentes e incapacitantes.

  • Tenés cálculos biliares diagnosticados y querés usar menta por su acción sobre la vesícula, ya que el efecto colecinético puede movilizar los cálculos.

  • El insomnio persiste más de dos semanas.

  • Sos mamá en período de lactancia y querés incorporarla igual.

La menta es mucho más que un té de digestión o un saborizante. Es una planta con acción comprobada sobre la vesícula, el sistema nervioso, las migrañas, la piel y el sistema respiratorio. Saber cómo prepararla correctamente, en qué dosis y cuándo evitarla es lo que marca la diferencia entre un uso inteligente y uno que no aprovecha ni la mitad de su potencial. Con la información correcta, la menta puede ser una de las plantas más versátiles de tu botiquín natural.